La Unión Industrial Argentina (UIA) informó que en julio la actividad industrial registró una suba interanual cercana al 1,4%, aunque este resultado se explica en parte por una baja base de comparación. En términos mensuales, el desempeño fue estable, con una caída estimada del 0,6%.
Con estos números, la industria acumularía en los primeros siete meses del año una baja del 2% respecto al mismo período de 2025, y se mantendría un 10% por debajo de los niveles registrados en 2022 y 2023, según el cálculo de la entidad.
El informe de la UIA destacó que varios indicadores vinculados a la construcción mostraron retrocesos. Los despachos de cemento cayeron 4,6% mensual, mientras que el Índice Construya, que agrupa la venta de insumos para la construcción, bajó un 0,8%.
Asimismo, se registraron bajas en el consumo de energía eléctrica de los grandes usuarios industriales, que disminuyó 3,5% mensual y se sitúa 6% por debajo de los niveles de 2022. La producción de aluminio primario retrocedió 1,8% respecto a junio, aunque mantiene un crecimiento del 1% interanual y un 17% en comparación con 2022.
La industria metalmecánica permaneció estable con un leve aumento de 0,1%, mientras que la producción de acero creció 3% mensual. No obstante, ambos sectores continúan por debajo de los niveles de 2022.
El desempeño fue dispar en el sector de alimentos y bebidas: la producción de bebidas y la actividad láctea crecieron 0,9% mensual, mientras que la faena vacuna cayó 2,8%, acumulando una baja del 6% interanual.
La UIA describió el escenario como una “persistencia del estancamiento” en la actividad industrial iniciada a mediados de 2025. En el primer semestre, la industria quedó 2,2% por debajo del mismo período del año pasado y 11% por debajo de 2022, con variaciones significativas según los sectores.
Entre los rubros que mostraron crecimiento se destacaron la molienda de oleaginosas y cereales, la refinación de petróleo, impulsada por Vaca Muerta, y algunos segmentos como motos, productos farmacéuticos y determinados alimentos.
En contraste, registraron caídas los materiales para la construcción, la siderurgia, la industria petroquímica, el caucho y plástico, así como sectores de consumo masivo afectados por una menor demanda y una mayor competencia de importaciones, tales como textiles, calzado, electrónicos y maquinaria.
Finalmente, la UIA señaló que los bienes durables y semidurables (vehículos y electrodomésticos) fueron uno de los principales factores detrás de la caída industrial, acumulando una contracción del 21,2%. En cambio, el consumo masivo experimentó un crecimiento acumulado del 1,8%.
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